Repensar la Iconosfera

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Los estudios visuales se consolidan como disciplina académica en los años 90 y se ocupan de la relación de la imagen con el espectador en las sociedades contemporáneas y de su papel en la distribución de la información y relevancia incrementada por las nuevas tecnologías. Pero los cambios vertiginosos de las dos últimas décadas no parecen reflejarse en los discursos sobre estudios visuales donde todavía se da un tratamiento a la imagen como artefacto que se ve pero no se piensa ni se siente desde la emoción.

Nuevas perspectivas nos llevan desde la relación con la imagen que se consume a la necesidad de pensar la imagen en su papel educativo y constructor de experiencias sociales y subjetivas. Puesto que estamos ante un nuevo paradigma visual que se está manifestando en forma de habla a través de las nuevas pantallas, se debería prestar atención a los acontecimientos de las dos últimas décadas de la postmodernidad. Creemos interesante hacerlo desde una nueva perspectiva, la de escuchar los mensajes que según Cortazar Rodriguez se manifiestan en forma de rumor visual en el marco de las nuevas rutinas que favorecen las tecnologías del momento.

Las imágenes rumorales se encuentran muy próximas a los memes y selfies que circulan en internet. Se hallan estrechamente emparentadas con el rumor debido a la inmediatez, intencionalidad, velocidad de circulación, contenido pretendidamente informativo (que muchas veces no lo es), de carácter anónimo y que simplifican informaciones complejas en frases e imágenes sencillas. CortazarRodriguez (2014/191)

Por otra parte, los estudios visuales hablan de la imagen en el contexto de la cultura visual que abarca los modos de ver y las prácticas de mirar. El término “cultura visual” es utilizado por Marshall McLuhan en Understanding Media en el año 1964. Esto supuso una amenaza para la historia del arte que hoy se centra en algo llamado el “objeto de arte” y que se define por alguien a quien se considera artista. Por lo tanto, en el contexto de la cultura visual, Mirzoeff (2003/22-25) considera que el objeto o la cosa que se mira puede o no ser un “objeto de arte” sino una serie de cosas que son experimentadas por gente en el presente o en el pasado y lo cierto es que no hay una frontera hermética que proteja al objeto artístico de otras formas de objetos: “La cultura visual da prioridad a la experiencia cotidiana de lo visual, desde la instantánea hasta el vídeo e incluso a la exposición de obras de arte de éxito”.

La imagen, cuando hablamos de cultura visual, según Josep María Catalá es una imagen que “pertenece a un sistema mental distinto al que se inaugurará en el Renacimiento el cual constituye el marco en cuyo interior se desarrollará la imagen moderna hasta nuestros días cuando de nuevo estamos experimentando una ruptura tan transcendental, o más, que aquella que separó la mentalidad medieval de la renacentista.” (Catalá. 2013/95).

Por su parte, Hernández (2005) nos dice que la cultura visual es nueva precisamente por ocuparse de lo visual desde un lugar donde se crean y discuten significados y que la teoría de la imagen debe partir de los elementos que forman parte de la condición de espectador.

Por consiguiente, si nos situamos en la era digital podemos decir que el papel de la imagen en el marco de la Cibercultura se está redefiniendo y esto en parte es motivado por los gestos de hipervisualización, superproducción y superpoblación de las imágenes dentro del contexto de Internet. También percibimos el efecto contaminante que está prescribiendo los nuevos usos de la imagen, dictando nuevos comportamientos y rutinas, diseñando nuevas experiencias en una creciente manifestación espontanea que genera una forma de caos visual organizado como si de un enjambre de abejas se tratara. Esto es lo que sucede en el ámbito de la Iconosfera y nos obliga a comprender que la naturaleza de la Cibercultura es una naturaleza icónica rodeada de imágenes. Pero el hecho es que cuando la imagen se expande no hay tiempo de observar la realidad y es a través de la mirada expandida que traslada la experiencia de la visualidad a un conjunto de nuevas categorías del alfabeto visual donde encontramos la base de su condición de totalidad y globalidad.

Si observamos las representaciones visuales que los individuos hacen en los entornos digitales y cómo estas constituyen la nueva Cibercultura visual, nos damos cuenta de que la revolución tecnológica ha dado lugar a una forma de contaminación audiovisual que supone una amenaza (no decimos en qué sentido) para la Iconosfera cultural y que se manifiesta por medio de una morfología de “ruido visual”. En este sentido, Sontag, advierte que “si acaso hay un modo mejor de incluir el mundo de las imágenes en el mundo real, se requerirá de una ecología no sólo de las cosas reales sino también de las imágenes”. Susan Sontag (2006/251)

Mara Plá


Bibliografía y referencias:

  • CORTAZAR RODRIGUEZ, F. JAVIER (2014): Imágenes rumorales, memes y selfies: elementos comunes y significados. Iztapalapa Revista de Ciencias Sociales y Humanidadesnúm. 77 · año 35 · julio-diciembre de 2014 · pp. 191-214. P. 191.
  • MIRZOEFF, Nicholas. Una introducción a la cultura visual. Barcelona: Paidós, 2003
  • CATALÁ, JOSEP MARÍA. en MERCADER Y SUAREZ (eds.) (2013): Puntos de encuentro en la Iconosfera. “A grandes rasgos…” (p. 95-114) Cap. 3. “Teoría de la imagen y del audiovisual”. Publicaciones y Ediciones de la Universidad de Barcelona.
  • HERNÁDEZ, FERNANDO (2005): ¿De qué hablamos cuando hablamos de cultura visual? Educaçâo&Realidade. 30(2),9–34, jul/dez 2005.
  • SONTAG, SUSAN (2006): Sobre la fotografía. (Traducción de Carlos Gardini revisada por Aureliao Major). Ed. Alfaguara, México.